Queríamos construir software. Y edificar nuestro propio camino.
En una industria que todavía giraba en gran medida alrededor de la venta de computadoras, nosotros queríamos hacer otra cosa: desarrollar software, resolver problemas y crear una empresa donde pudiéramos decidir hacia dónde crecer. Así nació Ultrasist.
ARCHIVO · ULTRASIST
Antes de fundar una empresa, aprendimos a resolver problemas.
La historia empezó a tomar forma en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde María Julia estudió Matemáticas. La computación la llevó después al IIMAS, donde investigación, software y vida profesional comenzaron a encontrarse.
María Julia cuenta esta historia desde su propia experiencia.
Ver entrevistaMatemáticas: entender antes de resolver.
La formación matemática puso algo en el centro que nunca dejó de acompañarnos: comprender el problema antes de intentar resolverlo.
La computación se convierte en profesión.
Un primer acercamiento a la computación abrió la puerta al IIMAS, donde María Julia continuó su formación entre trabajo académico, servicio social, tesis y posgrado.
Algunos caminos comenzaron a cruzarse.
En esta etapa también surgieron relaciones que tendrían continuidad muchos años después. Hanna Oktaba formó parte del entorno académico de María Julia, mientras Evaristo Fernández Perea ya era parte de su círculo profesional.
La idea ya existía. Ahora había que convertirla en una empresa.
Desde el inicio, dirección, tecnología y operación trabajaban prácticamente lado a lado. No había grandes estructuras: había decisiones que tomar, clientes por atender y software por construir.
Guadalupe Quijano
Encabezó la empresa durante su primera etapa y ayudó a construir la base organizacional sobre la que empezamos a crecer.
María Julia Orozco Mendoza
Desde la Dirección Técnica, estuvo directamente involucrada en los proyectos, el desarrollo de software y la construcción de nuestra forma de trabajar.
El equipo se completaba con una persona dedicada a la operación administrativa. Éramos una estructura pequeña en la que prácticamente todos participábamos directamente en hacer funcionar la empresa.
El software dejó de ser una idea. Empezó a resolver problemas reales.
El comienzo llegó con dos retos muy distintos: llevar información clínica hasta una ambulancia y modernizar un sistema universitario que necesitaba dejar atrás una dependencia tecnológica difícil de sostener.
Médica Móvil Nuestra primera factura.
El primer proyecto llegó de la mano de Médica Móvil. Desarrollamos un sistema para que las ambulancias de terapia intensiva pudieran consultar el expediente clínico. Desde el inicio, el software tenía que servir donde realmente hacía falta.
SYSTEM / BUDGET
SYSTEM / ACQUISITIONS
KNOWLEDGE / LIMITED ACCESS
Un sistema que necesitaba cambiar. Y nosotros crecimos con él.
La universidad trabajaba con sistemas de nómina, presupuesto y adquisiciones desarrollados en Algol, cuyo conocimiento dependía de un grupo muy reducido de especialistas. Participamos en la construcción del nuevo sistema de presupuesto para ayudar a reducir esa dependencia. El proyecto también hizo crecer al equipo hasta alrededor de diez personas.
Mientras el modelo se escribía, nosotros ya lo estábamos poniendo a prueba.
Conforme crecían los proyectos, también crecía una pregunta: ¿cómo convertir una buena forma de trabajar en una práctica que pudiera repetirse, aprenderse y mejorar? MoProSoft llegó justo en ese momento.
Antes de hablar de procesos, había que tener claro hacia dónde iba la empresa.
MoProSoft buscaba hacer accesibles las buenas prácticas de ingeniería y gestión a empresas de software del tamaño y contexto de muchas organizaciones mexicanas.
María Julia participó personalmente en la construcción del modelo. Mientras ese trabajo avanzaba, en Ultrasist empezamos a implementarlo en nuestra propia operación. No desde un laboratorio, sino dentro de proyectos, equipos y decisiones reales.
Esa experiencia nos permitió aprender qué funcionaba, qué necesitaba ajustarse y cómo una empresa pequeña podía comenzar a construir una disciplina de procesos sin perder agilidad.
Participó como persona en el desarrollo del modelo, mientras Ultrasist comenzaba a llevarlo a la práctica.
Lo que aprendimos en México empezó a viajar.
Otros equipos de investigación en América Latina y España comenzaron a preguntarse si MoProSoft también podía funcionar en sus propios contextos. De esa conversación nació COMPETISOFT.
Esta vez no entramos solamente desde la teoría. Entramos como Ultrasist, llevando a la conversación lo que ya habíamos aprendido al implementar procesos dentro de una empresa real.
COMPETISOFT reunió academia e industria de distintos países para probar, adaptar y discutir formas de mejorar los procesos de software en organizaciones iberoamericanas. Nuestra aportación era práctica: compartir qué ocurría cuando esos modelos dejaban el papel y llegaban a proyectos, equipos y clientes.
El proyecto también nos llevó a trabajar directamente con representantes de otros países y a participar en sesiones de formación sobre el modelo. Ya no se trataba sólo de mejorar cómo trabajábamos dentro de Ultrasist: nuestra experiencia comenzaba a formar parte de una conversación más amplia sobre ingeniería de software en Iberoamérica.
No queríamos que las ideas se quedaran en el papel. Las llevábamos a la operación.
A lo largo de distintos periodos, la relación con la academia se convirtió en algo muy concreto: usar nuestra propia operación para probar ideas, observar qué sucedía y aprender de los resultados.
Academia ↔ Industria
Hanna Oktaba
Durante distintos periodos, Hanna colaboró de cerca con Ultrasist. La empresa se convirtió en un espacio donde ideas de investigación podían encontrarse con equipos, procesos y proyectos reales.
Probamos prácticas dentro de la oficina y analizamos los resultados de su implementación en un entorno real.
Participamos en ejercicios de revisión alrededor de calidad de producto y de borradores de SQuaRE, antes de su evolución hacia ISO 25000.
También experimentamos alrededor de la madurez de los equipos: qué cambia cuando mejoran la comunicación, coordinación, confianza y colaboración.
Con el tiempo, esa relación entre investigación y operación dejó de sentirse como algo extraordinario. Se volvió parte de nuestra manera de entender la ingeniería.
La experiencia también empezó a convertirse en método propio.
Después de años resolviendo proyectos, midiendo resultados y afinando nuestra forma de trabajar, empezamos a transformar parte de esa experiencia en propuestas propias.
Ya no se trataba solamente de aplicar conocimiento. También empezábamos a producirlo desde nuestra propia experiencia.
Uno de esos ejercicios fue UsistUCP: una propuesta desarrollada para estimar esfuerzo en proyectos de implementación de software. El trabajo convirtió experiencia acumulada dentro de Ultrasist en una propuesta que también podía compartirse fuera de la empresa.
Ver publicaciónUsistUCP
El valor no estaba sólo en documentar lo que sabíamos, sino en convertir experiencia de proyectos reales en conocimiento que pudiera estructurarse y compartirse.
Con el tiempo, esa forma de combinar empresa, investigación y conocimiento llamó también la atención fuera de Ultrasist.
Nos llamaron “empresa científica”.
En 2010, un estudio académico sobre aprendizaje tecnológico en empresas mexicanas de software utilizó a Ultrasist como ejemplo de una empresa científica local: una organización donde los procesos estandarizados, el conocimiento técnico y la relación con la academia formaban parte de la manera de construir software.
Para nosotros, esa descripción resumía algo que ya llevaba años ocurriendo: aprender, convertir aprendizaje en método y volver a llevarlo a la operación.
La disciplina dejó de ser una práctica. Se volvió una capacidad medible.
Lo que comenzó con la necesidad de trabajar mejor fue tomando profundidad con cada proyecto. Medir, aprender, estandarizar y volver a mejorar se convirtió en parte de nuestra operación.
ML4
Alcanzamos CMM Nivel 4. Nuestra historia corporativa registra este momento como la primera PyME en México en Nivel 4.
ML5
La disciplina evolucionó hacia CMMI y alcanzamos Nivel de Madurez 5 en Desarrollo.
L5 · DEV
CMMI Nivel 5 continuó acompañando una etapa en la que la mejora de procesos ya formaba parte estructural de la operación.
DEV + SVC
Extendimos Nivel 5 a Desarrollo y Servicios, convirtiéndonos en la primera empresa latinoamericana con dos constelaciones.
CMMI v3.0 extendió esa disciplina a un espectro mucho más amplio de capacidades.
Hoy, Nivel 5 abarca cinco dominios estratégicos.
Fuimos la tercera empresa en el mundo en alcanzar CMMI-ML5 v3.0 en estos cinco dominios.
Pero el valor nunca estuvo en acumular niveles. Estuvo en construir una organización capaz de aprender de forma sistemática y llevar esa disciplina hasta cada proyecto.
Los proyectos crecieron. También creció lo que estaba en juego.
Con el tiempo, dejamos de trabajar únicamente en sistemas aislados. Empezamos a participar en plataformas donde continuidad, seguridad, integración y escala eran parte del problema desde el inicio.
De construir sistemas a integrar ecosistemas completos.
En VUCEM 2.0, nuestra participación abarca la operación de la Ventanilla Única de Comercio Exterior Mexicana, conectando procesos, dependencias, organismos, infraestructura, seguridad, mesa de servicio y software.
Servicios administrados de seguridad de información y comunicaciones.
SeguridadCentros de control de energía con redundancia, alta disponibilidad y arquitectura virtualizada.
ContinuidadFábrica de software para un entorno financiero regulado.
RegulaciónExperiencia en banca electrónica, tarjetas, tesorería, riesgos, cobranza y operación.
EscalaLa tecnología seguía siendo software. Pero ahora ese software estaba conectado a operaciones que tenían que mantenerse disponibles, seguras y funcionando a escala.
No todo tenía que terminar en una venta.
También queríamos abrir espacios para hablar de tecnología sin convertir cada conversación en una presentación comercial. Reunir perspectivas, discutir problemas reales y compartir lo aprendido.
Universidades, especialistas y nuevas ideas.
Empresas, banca, retail y operación.
Instituciones escuchando los retos del ecosistema.
Discusión, intercambio y aprendizaje.
Empezamos a reunir a personas que normalmente estaban en lados distintos de la conversación.
Organizamos paneles sobre problemas de la industria con una intención muy clara: no hablar de Ultrasist ni utilizar el encuentro para vender nuestros servicios. La idea era sentar a especialistas, academia, empresas y gobierno a discutir qué estaba pasando y qué podía hacerse mejor.
Con IGNITE, las intervenciones breves daban paso rápidamente a la discusión con la audiencia, manteniendo en una misma conversación academia, industria y gobierno.
Durante años, la relación entre academia, empresa y comunidad dejó de ser algo paralelo a nuestro trabajo. Se volvió parte de nuestra manera de participar en la industria.
La empresa cambió de dirección. La historia siguió siendo la misma.
Después de acompañar la construcción de Ultrasist desde sus primeros años, Guadalupe Quijano decidió cerrar su etapa al frente de la Dirección General. El relevo dio paso a un nuevo capítulo de la compañía.
Guadalupe Quijano
Estuvo al frente de la Dirección General desde la fundación y acompañó una etapa fundamental de construcción, crecimiento y consolidación de Ultrasist.
María Julia Orozco Mendoza
Después de haber encabezado la Dirección Técnica desde los primeros años, María Julia asumió la Dirección General de Ultrasist.
El relevo no significó empezar otra empresa. Significó tomar todo lo construido hasta entonces y llevarlo hacia una nueva etapa.
Veinticinco años después, la disciplina volvía a ponerse a prueba.
Llegamos a 2019 celebrando un cuarto de siglo de historia. Al mismo tiempo, CMMI evolucionaba hacia un esquema de evaluación más exigente. Ya no bastaba con demostrar que algunos proyectos funcionaban bien.
De cinco personas a una organización construida para aprender.
Los primeros proyectos, MoProSoft, la relación con la academia, la disciplina de procesos y los sistemas de operación crítica ya formaban parte de una misma historia.
La evaluación cambió. La consistencia tenía que existir en toda la organización.
Con el nuevo esquema, la selección de proyectos para evaluación dejó de depender únicamente de la empresa. Los proyectos podían seleccionarse de forma aleatoria. Eso elevaba la exigencia: las prácticas tenían que estar realmente integradas en la operación.
Llegar a los 25 años no significaba mirar únicamente lo que habíamos construido. También significaba comprobar que esa forma de trabajar podía sostenerse mientras la empresa seguía creciendo.
Una historia construida en México se conectó con una red global.
iLink Digital buscaba fortalecer su capacidad de entrega desde México como parte de su estrategia nearshore. Nuestra trayectoria, experiencia y operación se encontraron con una organización que buscaba crecer en la región.
Ultrasist
Una empresa construida alrededor de ingeniería, procesos, conocimiento, personas y experiencia en el mercado mexicano.
iLink Digital
La integración amplió el acceso a especialistas, capacidades tecnológicas y modelos de entrega distribuidos internacionalmente.
Conservamos nuestra historia, conocimiento del mercado mexicano y trayectoria técnica, mientras comenzamos a conectarlos con una red internacional de capacidades, especialistas y nuevas formas de entrega.
Conocer iLink Digital GroupLo que comenzó con cinco personas en México ya no estaba limitado por las fronteras de una sola organización. La siguiente etapa sería combinar esa historia local con capacidades a escala global.
Treinta años. Una historia que también se mira.
Más allá de los hitos, hay algo que sólo puede verse en el tiempo: las personas y los momentos que fueron construyendo Ultrasist.
Proyectos y tecnologías cambian. Las personas dejan la memoria.
En 2024 llegamos a tres décadas conservando la forma de aprender y construir que marcó nuestro origen, ahora conectada con una escala internacional.
